La Universidad Francisco de Vitoria ha acogido este fin de semana el Congreso anual HPSN Europe 2015 sobre la salud centrada en la persona: creando soluciones de simulación exitosas

HPSNE

  • “El error es bienvenido gracias a la simulación clínica en la docencia; permite aprender de ellos al poder crear un entorno totalmente controlado”, explicaba Fernando Caballero, director del Grado en Medicina de la Universidad Francisco de Vitoria (Madrid)
  • Este año, el HPSN Europe 2015 ha girado en torno la salud centrada en la persona, a través de talleres, seminarios y ponencias que han permitido conocer algunas de las mejores prácticas internacionales.

 

Pozuelo de Alarcón (Madrid), 21 de septiembre de 2015 – La Universidad Francisco de Vitoria ha acogido este fin de semana el Congreso anual HPSN Europe 2015, auspiciada por CAE Healthcare, que ha reunido a más de 500 asistentes, entre usuarios e interesados en la aplicación de la simulación clínica a la educación, a nivel internacional.

El fin de esta reunión es compartir iniciativas y conocer las soluciones tecnológicas que pueden mejorar la seguridad del paciente, la calidad asistencial y los resultados de la atención sanitaria a través de la mejor capacitación de los profesionales sanitarios, en el grado, postgrado y la formación continuada.

Este año, el HPSN Europe 2015 ha girado en torno la salud centrada en la persona, a través de talleres, seminarios y ponencias que han permitido conocer algunas de las mejores prácticas internacionales.

Durante la inauguración, Javier Vázquez Granado, Presidente de Sociedad Española de Simulación y Seguridad del paciente (SESSEP), ha afirmado que “la simulación es un modelo de negocio sostenible” y con numerosas ventajas ya que “la simulación es una metodología fiable que permite el entrenamiento y evaluación de competencias y recrear con la máxima fidelidad posibles entornos de trabajo similares a la realidad profesional”. Llevado al campo de la formación, ofrece un mayor realismo clínico, lo que supone para los alumnos un entorno perfecto para aprender. Sin embargo, añadía, para que el campo de la simulación clínica se desarrolle, es necesario un cambio cultural en los formadores y que éstos tengan una alta capacitación. Otra de las ventajas que añadía Vázquez, es que “la curva de aprendizaje se dispara con el uso de la simulación clínica porque reduce hasta un 50% las horas de formación”. También añadía el Presidente de SESSEP que “dentro de diez años, no habrá ninguna universidad que no tenga simuladores”.

De hecho, “la Universidad Francisco de Vitoria (Madrid) introdujo la simulación hace seis años, cuando incorporamos Medicina a la oferta académica de la UFV y para todos los alumnos desde el primer curso”, explicaba Fernando Caballero, director del Grado en Medicina de la UFV.

La formación de grado tradicional se basa en la formación teórica inicial de las patologías que conforman la medicina y luego el paso al hospital donde se hacen prácticas a la cabecera del paciente viendo cómo médicos desempeñan su ejercicio. En ese proceso, el estudiante debe aprender a manejarse como el médico viene haciendo. “El problema está en que esa práctica es oportunista, explicaba Caballero, ya que depende de la suerte que se vea o no una patología, y que el médico que te acompaña sea un buen tutor y que realmente oriente al estudiante en el aprendizaje”.

“La simulación clínica nos permite un entorno donde hay siempre la garantía plena de que el 100% de los objetivos que pretendemos que los estudiantes de Medicina aprendan, de las enfermedades que creemos relevantes, de las situaciones clínicas graves o frecuentes, sean entrenadas en un entorno seguro, donde no hay riesgo para el paciente y donde los profesores son expertos en la tutela y en el feedback. De esta forma, se consigue un aprendizaje muy intensivo”, añadía el director del Grado en Medicina de la UFV.

En segundo lugar, aporta un cambio de la filosofía de la profesión “aceptar el error como sustancial del ser humano y como algo que nos hace crecer, reflexionar sobre lo que ha pasado y aprender, y no algo que debemos ocultar”, explicaba Fernando Caballero. “Trabajar en un lugar donde el error es bienvenido, en el que podemos focalizarnos en él y aprender de él, es un cambio de paradigma, de modelo mental”, añadía.

“Seguramente estos médicos que hoy se forman con estas nuevas tecnologías serán más abiertos de mente y tendrán comportamientos más honestos en su vida profesional futura ante la posibilidad de un error”, finalizaba el director del Grado en Medicina de la UFV.

 

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